sábado, 12 de octubre de 2013

Mundo.


Ella no pedía nada, solo ser escuchada, aunque fuera por una vez en su vida, y casi lo gritaba, aunque los oídos de los demás al parecer para ella se cerraban. La miraban pasar y nadie decía nada, era invisible para los demás y también para ella misma, de verdad no existía.  Los pasos no se marcaban, las ventanas no tenían sus huellas, y de su boca el aire desaparecían tan rápido como los sentimientos de ahora. Ella no quería sentir el mundo, le dolía tanto como un agujero en pecho, de esos insoportables, cada vez que veía la verdadera cara de la vida, solo notaba el sufrimiento que está tenía,  por que estaba torcida, casi rota.
A Ella le gustaba empacar las maletas, una tras otra, siempre lo hacía, luego recordaba que no podía parar el mundo y bajarse, eso era imposible, porque estaba en un lugar, en el cual sólo abundaba la oscuridad, o tal vez eran sus ojos los que no veían, el silencio no era el mismo y ella moría cada segundo que corría, tan sólo quería retroceder el tiempo, ese que la quemaba profundamente, pero sabia que las maquinitas del tiempo aun no habían sido inventadas, lo que le dolía aun más.

Ella era victima de su propia mente, esa que no siempre le jugaba a favor,  que mas que ayudarla la traicionaba, y esa que la jodía más de lo que estaba. Los llantos no cesaban, y ya estaba cansada, lastimosamente habían tantas lágrimas para botar, que no podían ser desperdiciadas, estás se deslizaban suavemente marcándole cortos caminos en sus mejillas antes de caer al frio suelo, estallando como bombas de jabón.  Sus manos Se desvanecían como la arena en un reloj, lentamente, cuando ya no tenia manos por que el viento ya se las había llevado, y su mirada empezaba a subir lentamente por sus muñecas, notó cuatro lineas en cada una de ellas, aun chorreaban sangre, y allí, justo en ese instante, se vio a ella misma, tirada en el suelo de un baño cubierto de sangre con las venas cortadas y algunos caminos de lagrimas que poco a poco se secaban, entonces recordó porque quería retroceder el tiempo, y deseo haber parado todo por unos segundos, tan sólo para no olvidarse ella misma. 


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