Everything...
martes, 6 de octubre de 2015
Galaxias Enteras.
Sábanas frías danzaban de un lado a otro, mientras el calor de los cuerpos las ponían en sintonía; luego ya no hicieron falta, ya no se querían, ya no se anhelaban.
Uno a uno contó sus lunares, empezó desde su oreja y terminó en su espalda; casi 100 tenía, una línea perfecta que marcaba con sus dedos y unas cuantas más que sólo besaba.
Un trago, dos tragos, tres tragos... bajó sin contarlos, sólo faltó un suspiro y dos dedos que recorrían el otro cuerpo como anhelando un camino de estrellas entre ellos; se detuvieron en sus labios, cuatro, cinco, seis besos dio, los últimos antes de llegar al orgasmo; entonces botó al aire su último aliento y se entregó por completo a aquel ser que la tocaba.
Una mañana, tal vez dos, o un par de ellas fueron las veces que lo necesitó; otras veces a la media noche y unas cuantas en las que el tiempo no le bastó para navegar por entre pieles y sentidos perdidos, envueltos en éxtasis para viajar a lo desconocido; galaxias enteras de gemidos, dejar el amor en eso donde quema y ver que sus lunares se iban convirtiendo en estrellas.
Y en aquel viaje se quedó, cohete tras cohete en su interior sintió, un besito arriba, un besito abajo fueron los que contó, las centellas y la luna por su mente se cruzo, un gemido duro y allí acabó, abriendo sus ojos una lágrima se deslizó y ahí estaba ella envuelta en el dolor de aquel viejo desamor, volviendo a ser aquella... la que nunca quiso de vuelta.
martes, 3 de junio de 2014
La mala pensadora.
Me he sentido sola un par de veces, por decirlo así (casi siempre), me he hundido en llanto cuando la vida me aprieta las heces, he sentido que las mariposas en mi estómago no son nada más que malos agüeros y poco a poco pierdo mi mente en todo a lo que pertenezco. Me acuesto en esto que me mata por dentro y dejo que los recuerdos me consuman por dentro, porque aunque suene estúpido me gusta el dolor, ese sabor que me mantiene viva y me quita lo que unos días me perteneció. He dejado a la deriva más de una parte de mi vida, más de un sueño, más de una agonía, pero aquí sigo viva y decidida a continuar con la fantasía que me depara la vida. Me gusta que me rompan los esquemas, que me dejen sin aliento y que de todo me corra por las venas, pero me han roto más el corazón por no entender para que es que se entrega y me han jódido más para que ni queden venas. Me he envenenado con más de uno y he dicho lo innombrable cuando ya no tiene caso matarse por alguien insaciable, he jurado amor eterno cuando lo eterno es injurable y cientos de veces he prometido lo inalcanzable; cuando las ganas me consumen las entrañas y el cielo se me desploma cuando me apuñalan por la espalda.
He dedicado cientos de sonrisas y a mi nunca me llega ni una de vuelta, porque ando tan podrida que a nadie le sobran ganas para remendar lo que por pedazos acabado está, he odiado a quien más he amado y no puedo ver a quien "te quiero" he susurrado, porque la vida no me alcanza para estar sumergida con alguien más. A esto es a lo que le llamamos realidad cuando nos damos cuenta de lo que pudo y no pudo ser, cuando enfrentamos la vida hechos o desechos, con las heridas abiertas o ya sin ellas, sólo queremos seguir con desilusiones y golpes bajos, sólo queremos dejar a un lado el engaño, vivir porque queremos y no porque nos toca, ser felices así sea jodiendo y dejar las penas para ver lo que no queremos. Me han matado los recuerdos las mismas veces que con ellos me acuesto y me he levantado con un poco menos de ellos, porque he tomado malas decisiones y porque le he apostado a lo que no puede ser, por eso y por más tengo una vida que me gusta y me asusta a la vez.
miércoles, 19 de marzo de 2014
Sensaciones.
No había sensación alguna cuando sus
labios se unían, él sonreía cada vez que las comisuras de la boca de ella se
cerraban para agarrarle su labio inferior, y eso, era realmente fascinante de
alguna manera, mientras que ella estaba en ese limbo mental en el que más que
estar en blanco, era la falta de querer pensar; ¿Y las mariposas en el vientre?
pensó ella de repente, cuando ni siquiera su corazón se aceleró, mientras que
el de su compañero casi sobresalía de su pecho, besos más largos, más eternos,
más fugaces, le insistía ella a él mientras cerraba sus ojos y le agarraba
el cabello con más fuerza tomando eso de él que ni le pertenecía, pero ella
sólo quería sentir algo, algo importante, aunque fuera tan sólo por un
instante; esa chispa adentro que
la hiciera entender que no era de piedra; pero sin que fuera un rara casualidad
ella no sintió nada, una vez más, se sintió aun mas vacía de lo normal,
comprendiendo que ese sujeto, ese simple sujeto que no era el más bello, el más
rico o el mejor vestido pudo haberle entregado esa parte de vida que a ella le
hacía falta, pero a veces la cosas se tuercen, no están rotas, pero ni el
cariño ni el despecho se unían a ella, solo tenía un gran desierto dentro. Pero, sabia que era la del problema y que los demás no eran más que una pieza
más a la suma de todos sus miedos.
Por favor no me destruyas le indicaba
él en esa oscura noche de soledad y niebla, o aún mejor, destruyeme con tus
besos le suplicaba mientras pasaba sus dedos indices lentamente por los labios
de ella, de izquierda a derecha, detallando el croquis de esa bella boca roja,
esos que lo avivaban y mataban, así de encantador y complicado era a la vez,
sus brazos la rodearon tan fuertemente que él pensó que su alma rota había
logrado encajar cada pedazo de nuevo otra vez, pero estaba equivocado, ella no
estaba rota, mucho menos torcida, ella estaba muerta espiritualmente, le hacia
falta encajar en el mundo, en su mundo, en ese universo que ya no conspiraba a
su favor y la hacia cada vez más débil y sincera, más triste y acomplejada y le
dejaba lo peor de los sueños, la vida y la misma muerte, así que se olvido de
todo, se olvido del mundo, de la vida, se olvido de él y de ella, y allí, tan
sólo allí supo en realidad quien era, era una amante más de aquel puente, del
cual unos cuantos más también se habían enamorado y olvidado.
lunes, 2 de diciembre de 2013
Noche dolorosa.
La
pantalla del computador se iluminaba con letras y textos que a nadie le
pertenecían, mientras sus ojos se humedecían tanto, que hasta sus pestañas
tomaban una rara forma casi curvilinea entre ellas, y esos pequeños diamantes
llenos de dolor llamados lágrimas se deslizaban tan delicadamente por sus
mejillas que casi parecían pequeñas caricias.
Ella
se quebraba una y otra vez, cuando una letra pasaba a otra, y más cuando sus
recuerdos intentaban llenar eso que ya estaba vacío, mientras sus manos se
deslizaban por el teclado intentando borrar de su mente, lo que no podía borrar
de su corazón, y más cuando su mente estaba tan hecha mierda que todos sus
podridos pensamientos le llenaban la cabeza de lo más deplorable y sucio
imaginado alguna vez.
Sus
labios se fruncian al recordarse a ella misma, sana y con su alma intacta, que su dolor se
convertía en odio, mientras su amor no hacía ningun esfuerzo por dejar de ser
eso que ella ya no quería; tantos días que ahora estaban vacíos le robaban las
pequeñas sonrisas que no quería olvidar, mientras lo único que necesitaba era
buscarle una salida al mundo y dejar de extrañarse tan profundamente en un
cielo perdido, en una noche solitaria junto a la luna que no era más que un
faro perdido y en un beso nunca dado.
Se
había enamorado como todo y como nada, de alguien lo más parecido a un ángel,
pero tan igual al mismo diablo, con un alma hecha pedazos mientras que la de ella, se quebraba junto a los pedazos que quedaban de la de él. Cuando intentaba consolar su corazón, sus ojos pasaban otra linea de letras que la hacían amar más, por más que intentaba dejar todo atrás, sólo conseguía vivir con un adiós, varías heridas de ese amor y un montón de sueños rotos de una relación que no le dio para más, porque ella simplemente fue una pieza de un rompecabezas que nunca logró encajar en un mundo para la cual no fue hecha.
sábado, 12 de octubre de 2013
Mundo.
Ella
no pedía nada, solo ser escuchada, aunque fuera por una vez en su vida, y casi
lo gritaba, aunque los oídos de los demás al parecer para ella se cerraban. La
miraban pasar y nadie decía nada, era invisible para los demás y también para
ella misma, de verdad no existía. Los
pasos no se marcaban, las ventanas no tenían sus huellas, y de su boca el aire
desaparecían tan rápido como los sentimientos de ahora. Ella no quería sentir
el mundo, le dolía tanto como un agujero en pecho, de esos insoportables, cada
vez que veía la verdadera cara de la vida, solo notaba el sufrimiento que está tenía, por que estaba torcida, casi
rota.
A
Ella le gustaba empacar las maletas, una tras otra, siempre lo hacía, luego
recordaba que no podía parar el mundo y bajarse, eso era imposible, porque
estaba en un lugar, en el cual sólo abundaba la oscuridad, o tal vez eran sus
ojos los que no veían, el silencio no era el mismo y ella moría cada segundo que
corría, tan sólo quería retroceder el tiempo, ese que la quemaba profundamente,
pero sabia que las maquinitas del tiempo aun no habían sido inventadas, lo que
le dolía aun más.
Ella
era victima de su propia mente, esa que no siempre le jugaba a favor, que mas que ayudarla la traicionaba, y esa
que la jodía más de lo que estaba. Los llantos no cesaban, y ya estaba cansada,
lastimosamente habían tantas lágrimas para botar, que no podían ser
desperdiciadas, estás se deslizaban suavemente marcándole cortos caminos en sus
mejillas antes de caer al frio suelo, estallando como bombas de jabón. Sus manos Se desvanecían como la arena en un reloj, lentamente, cuando ya no tenia manos por que el viento ya se las había llevado, y su mirada empezaba a subir lentamente por sus muñecas, notó cuatro lineas en cada una de ellas, aun chorreaban sangre, y allí, justo en ese instante, se vio a ella misma, tirada en el suelo de un baño cubierto de sangre con las venas cortadas y algunos caminos de lagrimas que poco a poco se secaban, entonces recordó porque quería retroceder el tiempo, y deseo haber parado todo por unos segundos, tan sólo para no olvidarse ella misma.
lunes, 22 de julio de 2013
Pasión.
Su medio de transporte no superaba las expectativas de los demás, una bicicleta rota le acompañaba en el recorrido de los caminos más arduos puestos a superar, las gotas de sudor se deslizaban por cada poro de su piel, y obstruía su vista, que ya cansada no expresaba más que tristeza, y estaba tan perdida como él. No había manera de descansar, el camino no iba ni en la mitad, su maleta pesaba más de lo normal, pero era más pesada la carga que sentía en sus hombros, que aunque era invisible hacia los demás, en su cabeza era imposible descargar. Nada era imposible, no para él, ni la bicicleta rota, ni el sudor, ni el cansancio, sólo el fútbol era el protagonista de una fina pasión que sólo a él le pertenecía.
Su corazón latía más rápido de lo normal y su pecho subía y bajaba irrevocablemente, pero eso tampoco importaba, las gotas de sudor se marchaban con el viento, ese viento que le ayudaba a descansar sin quererlo, y le rosaba las mejillas que brillaban de un rojo fino, ese que en auto nadie poseía y mientras su vista estaba fija en la avenida, las de los demás lo fijaban a él; todos murmuraban y susurraban lo que por su mente pasaba, pero el no tenía voz para susurrar sus pensamientos, todos se sentían importantes y que valían la pena, pero nadie lo era. Él llego a la 240, a las 4:30 pm, 3 horas después de salir de su casa, esa casa que tampoco le pertenecía pero le daba el resguardo que tanto necesitaba, el camino era largo, sus piernas no daban para más, su respiración le impedía continuar y tan sólo quedaban unos cuantos metros, la gente lo miraba con pesar y él se miraba de la misma forma, pero seguía pedaleando, sin sentarse, por que no tenía sillín la bicicleta y aún así nada importaba. Cuando llegó se cambio, esos zapatos rotos que respiraban por sí solos fueron reemplazados por unos guayos regalados, que también se desgastaban con el tiempo, su uniforme rojo combinaba con sus mejillas, pero tampoco eso importo, sólo importo tocar el balón que le daba esa vida que le faltaba y su boca esbozo la más humilde y sencilla sonrisa brindaba a Dios, se sintió inmortal en ese momento y todos entendían eso, todos lo miraban y le aplaudían, aplaudían su pasión, pero él a nadie miraba, sonreía de manera minuciosa pero feliz, pero todos sonreían con los ojos aguados mientras aplaudian y yo, yo sólo aplaudo y de verdad lloro, por tenerlo todo y no ser tan feliz como él.
sábado, 29 de junio de 2013
Escribir.
y mis manos se movían al son del compás de la canción, se podría decir que tenían vida propia, esa vida que a veces yo no podía darles. En aquel momento sólo quise que me encontrara y me hablara, necesitaba de su voz, no para escribir porque el motivo de que él no estuviera era lo que me hacía imaginar con ansias una novela que a él lo anhelaba. Depresión, ese era el motivo de mis escritos, cada lágrima que caía por mi rostro era una idea más, absurdo, lo sé pero esa era la única manera para poder crear lo inimaginable. felicidad, eso era lo que no me permitía avanzar, lo único que no me dejaba escribir y lo único que necesitaba y no necesitaba para vivir.
Los días pasaban y la mente arraigaba la mejor imaginación, los mejores escritos se plasmaban en la computadora y la depresión seguía, esa era la fuente de mi inspiración. Lo extrañaba, pero necesitaba escribir, de la misma manera en la que se necesita dormir, comer o vivir. Ridículamente, lo volví a ver y no pude estar infeliz de nuevo, me llenaba las entrañas inexplicablemente, pero el circulo vicioso tenía que continuar, sólo hasta buscar una mejor fuente de inspiración. De nuevo estoy mal y vuelvo a escribir, ahora no pienso en lo que escribo, porque todo brota sólo, es fascinante, pero una vez más lo extraño.
Nos hemos vuelto a ver y ya no hay lágrimas para escribir, trato de hacerlo pero si no hay depresión no hay inspiración, me siento más estúpida que la última vez que lo abandone. Ya estamos cansados y sólo hay dos opciones, ninguna es buena, porque ninguna me complementa y él ya está cansado. Hemos dejado de vernos y cómo la última vez he vuelto a ponerme mal y he vuelto a escribir, todo es muy ridículo. Han pasado cuatro semanas y no lo he vuelto a ver y tampoco he tenido inspiración, ahora esta está rota al igual que yo.
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