lunes, 2 de diciembre de 2013

Noche dolorosa.


La pantalla del computador se iluminaba con letras y textos que a nadie le pertenecían, mientras sus ojos se humedecían tanto, que hasta sus pestañas tomaban una rara forma casi curvilinea entre ellas, y esos pequeños diamantes llenos de dolor llamados lágrimas se deslizaban tan delicadamente por sus mejillas que casi parecían pequeñas caricias.
Ella se quebraba una y otra vez, cuando una letra pasaba a otra, y más cuando sus recuerdos intentaban llenar eso que ya estaba vacío, mientras sus manos se deslizaban por el teclado intentando borrar de su mente, lo que no podía borrar de su corazón, y más cuando su mente estaba tan hecha mierda que todos sus podridos pensamientos le llenaban la cabeza de lo más deplorable y sucio imaginado alguna vez.
Sus labios se fruncian al recordarse a ella misma,  sana y con su alma intacta, que su dolor se convertía en odio, mientras su amor no hacía ningun esfuerzo por dejar de ser eso que ella ya no quería; tantos días que ahora estaban vacíos le robaban las pequeñas sonrisas que no quería olvidar, mientras lo único que necesitaba era buscarle una salida al mundo y dejar de extrañarse tan profundamente en un cielo perdido, en una noche solitaria junto a la luna que no era más que un faro perdido y en un beso nunca dado.
Se había enamorado como todo y como nada, de alguien lo más parecido a un ángel, pero tan igual al mismo diablo, con un alma hecha pedazos mientras que la de ella, se quebraba junto a los pedazos que quedaban de la de él. Cuando intentaba consolar su corazón, sus ojos pasaban otra linea de letras que la hacían amar más, por más que intentaba dejar todo atrás, sólo conseguía vivir con un adiós, varías heridas de ese amor y un montón de sueños rotos de una relación que no le dio para más, porque ella simplemente fue una pieza de un rompecabezas que nunca logró encajar en un mundo para la cual no fue hecha. 


sábado, 12 de octubre de 2013

Mundo.


Ella no pedía nada, solo ser escuchada, aunque fuera por una vez en su vida, y casi lo gritaba, aunque los oídos de los demás al parecer para ella se cerraban. La miraban pasar y nadie decía nada, era invisible para los demás y también para ella misma, de verdad no existía.  Los pasos no se marcaban, las ventanas no tenían sus huellas, y de su boca el aire desaparecían tan rápido como los sentimientos de ahora. Ella no quería sentir el mundo, le dolía tanto como un agujero en pecho, de esos insoportables, cada vez que veía la verdadera cara de la vida, solo notaba el sufrimiento que está tenía,  por que estaba torcida, casi rota.
A Ella le gustaba empacar las maletas, una tras otra, siempre lo hacía, luego recordaba que no podía parar el mundo y bajarse, eso era imposible, porque estaba en un lugar, en el cual sólo abundaba la oscuridad, o tal vez eran sus ojos los que no veían, el silencio no era el mismo y ella moría cada segundo que corría, tan sólo quería retroceder el tiempo, ese que la quemaba profundamente, pero sabia que las maquinitas del tiempo aun no habían sido inventadas, lo que le dolía aun más.

Ella era victima de su propia mente, esa que no siempre le jugaba a favor,  que mas que ayudarla la traicionaba, y esa que la jodía más de lo que estaba. Los llantos no cesaban, y ya estaba cansada, lastimosamente habían tantas lágrimas para botar, que no podían ser desperdiciadas, estás se deslizaban suavemente marcándole cortos caminos en sus mejillas antes de caer al frio suelo, estallando como bombas de jabón.  Sus manos Se desvanecían como la arena en un reloj, lentamente, cuando ya no tenia manos por que el viento ya se las había llevado, y su mirada empezaba a subir lentamente por sus muñecas, notó cuatro lineas en cada una de ellas, aun chorreaban sangre, y allí, justo en ese instante, se vio a ella misma, tirada en el suelo de un baño cubierto de sangre con las venas cortadas y algunos caminos de lagrimas que poco a poco se secaban, entonces recordó porque quería retroceder el tiempo, y deseo haber parado todo por unos segundos, tan sólo para no olvidarse ella misma. 


lunes, 22 de julio de 2013

Pasión.

Su medio de transporte no superaba las expectativas de los demás, una bicicleta rota le acompañaba en el recorrido de los caminos más arduos puestos a superar, las gotas de sudor se deslizaban por cada poro de su piel, y obstruía su vista, que ya cansada no expresaba más que tristeza, y estaba tan perdida como él. No había manera de descansar, el camino no iba ni en la mitad, su maleta pesaba más de lo normal, pero era más pesada la carga que sentía en sus hombros, que aunque era invisible hacia los demás, en su cabeza era imposible descargar. Nada era imposible, no para él, ni la bicicleta rota, ni el sudor, ni el cansancio, sólo el fútbol era el protagonista de una fina pasión que sólo a él le pertenecía. 
Su corazón latía más rápido de lo normal y su pecho subía y bajaba irrevocablemente, pero eso tampoco importaba, las gotas de sudor se marchaban con el viento, ese viento que le ayudaba a descansar sin quererlo, y le rosaba las mejillas que brillaban de un rojo fino, ese que en auto nadie poseía y mientras su vista estaba fija en la avenida, las de los demás lo fijaban a él; todos murmuraban y susurraban lo que por su mente pasaba, pero el no tenía voz para susurrar sus pensamientos, todos se sentían importantes y que valían la pena, pero nadie lo era. Él llego a la 240, a las 4:30 pm, 3 horas después de salir de su casa, esa casa que tampoco le pertenecía pero le daba el resguardo que tanto necesitaba, el camino era largo, sus piernas no daban para más, su respiración le impedía continuar y tan sólo quedaban unos cuantos metros, la gente lo miraba con pesar y él se miraba de la misma forma, pero seguía pedaleando, sin sentarse, por que no tenía sillín la bicicleta y aún así nada importaba. Cuando llegó se cambio, esos zapatos rotos que respiraban por sí solos fueron reemplazados por unos guayos regalados, que también se desgastaban con el tiempo, su uniforme rojo combinaba con sus mejillas, pero tampoco eso importo, sólo importo tocar el balón que le daba esa vida que le faltaba y su boca esbozo la más humilde y sencilla sonrisa brindaba a Dios, se sintió inmortal en ese momento y todos entendían eso, todos lo miraban y le aplaudían, aplaudían su  pasión, pero él a nadie miraba, sonreía de manera minuciosa pero feliz, pero todos sonreían con los ojos aguados mientras aplaudian y yo, yo sólo aplaudo y de verdad lloro, por tenerlo todo y  no ser tan feliz como él. 

sábado, 29 de junio de 2013

Escribir.

y mis manos se movían al son del compás de la canción, se podría decir que tenían vida propia, esa vida que a veces yo no podía darles. En aquel momento sólo quise que me encontrara y me hablara, necesitaba de su voz, no para escribir porque el motivo de que él no estuviera era lo que me hacía imaginar con ansias una novela que a él lo anhelaba. Depresión, ese era el motivo de mis escritos, cada lágrima que caía por mi rostro era una idea más, absurdo, lo sé pero esa era la única manera para poder crear lo inimaginable. felicidad, eso era lo que no me permitía avanzar, lo único que no me dejaba escribir y lo único que necesitaba y no necesitaba para vivir. 

Los días pasaban y la mente arraigaba la mejor imaginación, los mejores escritos se plasmaban en la computadora y la depresión seguía, esa era la fuente de mi inspiración. Lo extrañaba, pero necesitaba escribir, de la misma manera en la que se necesita dormir, comer o vivir. Ridículamente, lo volví a ver y no pude estar infeliz de nuevo, me llenaba las entrañas inexplicablemente, pero el circulo vicioso tenía que continuar, sólo hasta buscar una mejor fuente de inspiración. De nuevo estoy mal y vuelvo a escribir, ahora no pienso en lo que escribo, porque todo brota sólo, es fascinante, pero una vez más lo extraño. 

Nos hemos vuelto a ver y ya no hay lágrimas para escribir, trato de hacerlo pero si no hay depresión no hay inspiración, me siento más estúpida que la última vez que lo abandone. Ya estamos cansados y sólo hay dos opciones, ninguna es buena, porque ninguna me complementa y él ya está cansado. Hemos dejado de vernos y cómo la última vez he vuelto a ponerme mal y he vuelto a escribir, todo es muy ridículo. Han pasado cuatro semanas y no lo he vuelto a ver y tampoco he tenido inspiración, ahora esta está rota al igual que yo. 


lunes, 20 de mayo de 2013

Almas perdidas...

Las calles de la ciudad estaban más muertas que vivas, las luces ya no eran luces, eran simplemente faros sin vida y las pocas que quedaban tiritaban ya para pronto apagarse. Los carros pasaban desapercibidos y las pocas personas que cruzaban por la acera, estaban enfocados en su mundo, porque al rededor de ellos no había más que observar. El hospital se encontraba tan vació que al cruzar la puerta y ver aquellos pasillos solos una gran oleada de tristeza tocaba a quien la cruzara, sólo tres personas allí se encontraban, entre ellos un joven pelirrojo que se encontraba sentado en la sala de espera con su rostro hundido entre sus manos y sus pies apartados el uno del otro, una mujer veterana sin expresión alguna, ni siquiera en sus ojos y un doctor que bebía lentamente café caliente, mientras observaba los expedientes de algunos de sus pacientes.

El pelirrojo unos minutos después de la media noche, no entendía el porque su visita al hospital, no sentía dolor y tampoco tenía quien lo sintiera, estaba sólo en el mundo y su rostro se encogió un poco al fruncir el ceño, sus mejillas se ruborizaron y comenzó a sudar excesivamente; de nuevo nadie lo notó, espero unos cuantos minutos para reponerse, y se levantó, pregunto al medico por su asistencia, pero este tampoco lo noto, a la mujer anciana que se encontraba detrás suyo, de nuevo lo ignoro, recorrió cada cuarto del hospital esperando una simple respuesta; aquella estaba en la sala numero 156, su cuerpo yacía en la camilla, sin vida , con una sábana que le cubría de pies a cabeza; este corrió por todo el centro del hospital, buscando una simple ayuda, lastimosamente nadie le oía, era una de las tantas almas perdidas.




domingo, 28 de abril de 2013

Él, Ella.

Él, la ve simple y sencilla, casi desorganizada. Ella lo encuentra de la misma manera, encantador.
Él, se cruza por su lado, ni la mira. Ella lo mira en cada cruzada que da.
Él, se aleja en cada paso que da hacia la puerta. Ella sólo sueña, cuando la vuelva a cruzar.
Él, se monta en su carro, ni un beso le da. Ella guarda sus labios para cuando vuelva a llegar.
Él, cruza las calles y ella en su pensamiento no esta. Ella se queda sentada en el sofá y él en su pensamiento está.
Él llega a su oficina y sonríe sin parar. Ella sonríe con cada minuto que va.
Él pronto se encierra con alguien sin cesar. Ella abre las ventanas, para soñar un poco más.
Él llega a casa, ni un saludo le da. Ella lo mira esperando algo más.
Él la engaña con otra y victorioso está. Ella anhela que la ame un poco más.







martes, 23 de abril de 2013

Su vida.


Una cara cortada, dos heridas de bala, una aguja encrustada en su vena y las manos atadas a la camilla le hicieron despertar del sueño que creía estar viviendo. Las tardes y las noches las pasaba bajo las hojas del árbol más grande de Barcelona; una armónicaunos cuantos cigarrillos, un encendedor y un poco de éxtasis hacían su vida un poco más fácil de lo que parecía.

La música brotaba por sus poros, como el humo por su boca, la luna tocaba su armónica y está iluminaba una parte de su cara, ambos sacaban lo mejor de sí y ambos tocaban para vivir. La soledad, su mayor compañera, le ayudaba en aquella noche fría y parcial, para él, era la mejor luna y la mejor noche; le daban la inspiración para sacar su vida en una canción. 

El éxtasis en su boca se fundió, las comisuras de su boca se extendieron en la sonrisa más perfecta y ancha que cualquiera pudiera esbozar, ahora la luna, la armónica y la soledad hacían la mejor melodía de aquella velada; el viento sopló y sus cabellos ondulados volaron el aire al igual que lo hizo su imaginación, teatros repletos de gente, un solo foco, el micrófono, el gran silencio y el mejor instrumento.

El sujeto que se tambalea, paso a su lado, la música seguía vibrando en en desierto lugar y una cuchillada por su cara paso, la sangre brotaba, la música no estaba y dos tiros en su vientre pego, la luna le seguía iluminando, ya de manera triste, solo media cara y la sangre  que pegada en el suelo estaba, su mano firmemente agarraba su instrumento, el sujeto lo halaba y con la poca fuerza que quedaba le golpeo en la cara, no robaron su armónicaasí que no robaron su vida.

Manos firmes en la camilla, ojos hundidos, vendas en la cara y dos heridas hacían parte de su cuerpo, sangre en la camilla , sin fuerzas y con el sol pegando en su media cara no sintió temor, su instrumento y su vida descansaban plácidamente en la mesa de madera que quedaba a su lado, sus ojos brillaron cuando noto, que ni un rasguño tocaba su melodioso amor. 








viernes, 19 de abril de 2013

Noche asesina.


Las ansias de volver a sentir sangre humana deslizándose por sus manos cada vez aumentaban más con el programa que veía en la tv, asesinos en serie, casos no resueltos; muerte tras muerte, le hacía desear aquello como si fuera su propia vida la que quisiera de vuelta. La noche hasta ahora tomaba un rumbo fijo y largo, un cielo casi a oscuras le dieron el detonante para salir a la calle en busca de la persona que complacería su deseo en aquella noche; sus pasos eran fuertes y desesperados, por debajo de aquella chaqueta que tenía puesta, su cuerpo sudaba casi hasta bañarlo por completo, los nervios lo invadían, no por temor, sino por el ansia que lo consumían al pensar en el fuerte rojo de la sangre de su nueva víctima.

La única luz que habitaba las calles era la de la luna y la de alguno que otro faro, que a media de que crecía la noche se apagaba lentamente hasta quedar oscura, al igual que la noche; el viento soplaba fuerte y con ello le arrancaba las gotas de sudor de su cara,  le secaba sus ojos y le permitían tomar fuertes bocanadas de aire, frías que pasaban por su garganta clavándose en su pecho como la daga que hiere y mata. 

Una mujer, un poco joven, de ojos verdes, tez blanca y pómulos salidos, cruzaba frente a los arbustos grandes y esponjados que habían en el parque principal, caminaba despampanante, con gabardina hasta las rodillas, medias veladas negras, tacos altos y unas finas perlas blancas que le colgaban del cuello, un paso tras otro, sin retroceder y sin mirar hacia atrás, el viento movía su cabello hasta golpearle la cara, y su expresión de temor le hizo ver a aquel sujeto que sería quien saciaría su sed de sangre.

Manos firmes, mirada fija, un puñal y muchos deseos de tenerla entre sus brazos para apretarla fuerte con el hecho de que su sangre fluyera tanto que las paredes blancas de aquel baño quedaran con el más perfecto tinte rojo de su sangre, uno, dos, tres, cuatro .... Diez, pasos fueron los últimos que dio la mujer antes de caer en las pervertidas manos de su asesino.

la necesidad de usar el puñal no se efectuó, sus manos fueron su única herramienta para hacer perder el brillo de los ojos verdes de aquella mujer, su cuello blanco y débil quedo marcado por cinco dedos gruesos que le dejaron sin respiración hasta morir; el cuerpo fue arrastrado hasta aquella casa, rasgando y rompiendo los tacos y las medias, hasta casi quedar sin ellos, dos cuadras exactamente, su cuerpo se deslizo entre basura, estiércol y las peores porquerías que había en el suelo de esas dos calles.

Paredes rayadas, con grietas en ellas, cortinas rotas y sucias, muebles desorganizados, unos tirados en los rincones de la sala de estar, otros simplemente desbaratados regados por todas partes, comida amontonada por cada espacio de la casa, recuadros rotos, vidrios desechos y lo peor de todo; a oscuras, con un simple televisor, con señal a medias, esa era la única luz que brotaba en aquel frio y espantoso espacio, Allí fue a donde la traslado a lo peor de la ciudad, la casa abandonada y detestada de la ciudad de nueva york. 

El baño, el único sitio decente de la vivienda, paredes blancas, sin grietas, lavabo casi nuevo, ducha con tina, igualmente blancas, cortinas casi amarillas de lo viejas que estaban y lo más importante de todo, su mesa con instrumentos, todos de metal, ya lo podrán imaginar. Desnudo el cuerpo de la mujer, primero quitando su abrigo, luego sus tacos, siguiendo por sus medias, de las cuales casi no quedaba nada, luego cuidadosamente le quito el collar de perlas y lo dejo en su más importante mesa y finalmente con unas tijeras rompió aquel precioso vestido hasta dejarlo abierto, un brazo, luego otro, para poder quitarlo por completo,  su ropa interior la conservo el cuerpo, de allí no fue retirada. 

El bisturí de metal, brillante y limpio le cruzo primero el cuello, luego el pecho hasta llegar al final de su ombligo, y finalmente a cada una de sus piernas, dejando así escapar lo único caliente que aún conservaba en su cuerpo, la sangre; roja y brillante como ninguna otra, pero especial y esencial como cualquier otra, se deslizaba por la tina gota a gota hasta dejarla casi a la mitad de llena. Su asesino, se desvestía lentamente  con los ojos cerrados y la mente abierta, organizada dejaba su ropa en una esquina de la habitación blanca. 

Primero un pie, luego el otro, las comisuras de su boca se elevaron cuando sus dedos tocaron aquel liquido espeso y áspero, levanto a la mujer de espaldas y se acostó en la tina, dejando únicamente su cabeza al descubierto, aquel cuerpo frio y sin vida descansaba en su pecho, también cubierto de sangre, cerro sus ojos y con gran devoción sonrió con la maldad asechándolo por dentro.


Así me enamore.


Ésta oscura y fría noche, es de aquellas en las que los pensamientos ahogan como el mar con la corriente más fuerte, perdiendo así la vida en tan solo unos segundos o minutos si el aire dentro de mis pulmones resiste un poco más, pero al final, el resultado será el mismo; al igual que lo ha venido siendo en los últimos dos meses, una lagrima tras otra, ese es el resultado de mis largas noches y mis pensamientos ahogados.


Son las 12 de la media noche, la cama aún sigue fría y la luna me mira con el rabillo de su punta derecha, penetrando su resplandor por los cristales de la habitación que solo habito yo, las paredes están llenas de fotografías rotas, rayones sin rumbo fijo y algunas prendas arrojadas al suelo como si de deshacerme de ellas se tratara; el suelo de madera tiene algunas migajas de comida y mi cuerpo frio y casi sin vida descansa sobre él, los poros de mi piel se levantan sin alabanza y mis piernas, una encima de la otra, se exhiben para ellas mismas, dejándose tocar por aquel hermoso resplandor.


Observo los calcetines que calientan mis pies, no son iguales, pero ¿Por qué tienen que serlo? Me pregunto mientras los subo hasta la mitad de mis pantorrillas, y bajo el sweater que ya va por la mitad de mi cintura; el espejo ovalado está bajo la cama y al agarrarlo, siento que pesa más que la última vez que lo tome en mis manos, observo mi cara; piel blanca, ojos cafés llenos de ojeras, y algunas lágrimas deslizándose de allí, labios pálidos, resecos y malgastados, mejillas hundidas y cejas agachadas, un poco de flequillo sobre la frente y el resto de mi cabello tirado en aquel frio suelo.


Ya ni siquiera logro entender que ha pasado, de nadie es la culpa lo sé, pero necesito no sentirme culpable y ahora, culpo al exterior, por eso, como todos los de afuera, me enamoré, me enamoré como lo hace cualquier idiota, así me enamore.





Eso si es amor.


Cuanto más envejezco más me doy de cuenta que mi juventud ha sido perdida, intento vivir el día a día como una persona normal, pero a medida de que pasan los días me convenzo más de que no lo soy, mi alma esta desgarrada desde  aquella vez que lo vi partir, por primera vez mi vida no significaba nada sin la suya.
Su mirada fría y sin vida observaba mis mejillas humedecidas por las lágrimas que las recorrían una y otra vez, sin decir ni siquiera una sola palabra mientras le suplicaba ¡no te vayas!  Su inescrupulosa frase aun retumba en mis oídos ¡NO TE QUIERO! Esa era la razón de su despedida. Segundo a segundo conté sus pasos hacia la puerta fueron exactamente treinta y cada paso que daba era un puñal contra mi corazón, estarás bien esas fueron sus últimas palabras antes de cruzar por la puerta y cerrarla de un golpazo.


Me quede tumbada en el suelo  intentando comprender lo que estaba sucediendo, el amor de mi vida se había ido para siempre, no le interesaba en lo más mínimo mis sentimientos ni mi vida y es ese el momento en el que sabes que tu vida ya no tiene razón de vivir; por mi mente se cruzan miles de preguntas, las cuales nunca tendrían respuestas, le di todo lo que tenía y más, pero ya nunca más volvería a estar con él.


Pasaron los días, las semanas, los meses,  los años y mi corazón sigue vacío pues todas las huellas que dejo  se repiten una y otra vez en mi cabeza y ahora siento que en realidad lo que paso entre nosotros se acabó de verdad por mas que mi corazón no quiera aceptarlo tendré que aferrarme a la realidad, yo lo ame con todas mis fuerzas y ahora sufro por su ausencia.


Mi vida se ha perdido, perdió su color y su razón de ser, ya han pasado años desde su despedida y hasta el día de hoy no he dejado de pensarlo ni un segundo, vivo en una clínica para personas dementes, ellos le llaman así yo solo le llamo AMOR.




Book's


Los libros son fuente de mi inspiración, y parte importante de mi vida por no decir que son mi vida entera. Ni siquiera las palabras que salen de mi boca son suficientes para poder explicar mi pasión hacia la lectura, es realmente mágico poder sentir por unas horas diarias que hay una mejor vida dentro de ellos, Los libros.


Hace un par de años que leo con más frecuencia y con ello puedo decir que no hay un hobby más encantador que leer. Las personas suelen tomar la lectura como broma o como moda, pero muchas personas, leen sin leer.

Me encanta leer primero los libros y luego ver las películas que salen de ellos, ya que los libros son mucho más explícitos a la hora de contar una historia, en los días de tristeza y soledad no hay nada mejor que un buen café y un gran libro.

Me llaman aburrida, come libros y miles de apodos que no hacen más que alimentar mi ego, ¿Por qué? Porque lleno mi mente de conocimiento, de palabras, de frases, de autores nuevos, mientras que ellos pudren su mente malgastando tiempo en lo innecesario. Podría decir que mi mundo perfecto estaría lleno de libros, de mentes extravagantes y cambios extremos, pero solo es mi mundo perfecto, el de nadie más. No miento, lo más preciado que tengo es mi imaginación, muy bien dotada de ideas que quieren escapar una por una, con el chance de tener la mejor de las oportunidades, su propia historia. Me considero cobarde, solitaria y a veces malcriada por ello mismo encuentro paz y tranquilidad en historias que a veces se tornan irreales pero para mí son las más perfectas historias contadas.


Me deprime una persona que no lea, pues siento que es una más del montón, una persona más corrompida en esta sociedad que no busca más de lo que tiene, y se conforma con lo más mínimo alcanzado. La lectura logra abrirme la mente, entrando en un mundo subalterno al cual podría pertenecer para siempre. A veces siento que estoy perdida y que mi mundo por más que quiera no tiene sentido, quisiera leer por siempre, pero eso tampoco es vida.

Quisiera describirles la mejor habitación del mundo, comienza de principio a fin llena de estantes de esquina a esquina con libros, desde el mejor leído hasta el peor escrito. Amplia como el mejor libro y corta como el más sencillo. La más grande de las camas con grandes almohadas para soñar de una manera desenfrenada. Una gran ventana con lazos en sus bordes, para así observar y que ideas no escapen, dos grandes sillones para pensar con tranquilidad y ser de los mejores escritores, una gran puerta de madera y broches para abrir y cerrar ideas por montones, el cuadro de Picasso para entrar en su mundo grande, alocado  y dejar grandes impresiones.


El lugar más bonito del mundo lo he encontrado en los libros, Londres, es mi favorito, grande y distinto como el lugar de las ideas echadas al olvido. No puedo decirles que soy la mejor lectora del mundo, pero sí puedo decirles que soy buena para leer, no tengo duda de eso. Podre parecer una mujer extravagante, yo me considero pensante, mi mejor paraíso, la biblioteca sin duda responderé, grande, interesante y con mucho para aprender.


Quisiera algún día, muy pronto, siendo sincera tener en mis manos mi propio libro escrito, con una historia interesante y cautivadora con la cual se identifique cualquiera, su nombre: Bajo el mismo cielo, sin duda escritora quiero ser, no por ser famosa si no porque es lo que me gusta hacer. La escritura y la lectura mi forma de vida, la mejor de las vidas, interesante y con fantasías que solo una buena imaginación entendería. Les contare un poco acerca de mi modelo a seguir, ella es J.K Rowling de Inglaterra, la mejor de todas (Para mi) Es la creadora de la fantástica historia de Harry Potter, Para algunos ridículo, para mí, lo mejor que ha existido, Humilde y sencilla, con la mejor imaginación que he podido conocer y el mejor léxico para entender. No sé si es obsesión lo que si se es que es una gran admiración.


Podría escribir en mil hojas los libros que me he leído, los autores que conozco y las cosas que he aprendido, todo podría resumirlo en cultura y lenguaje, de las mejores enseñanzas que he podido obtener. Mis mejores libros: Todos los de Harry Potter, El curioso caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde, El perfume, Los juegos del hambre, 1408 y muchos más.


La lectura abrió paso a una de las mejores sensaciones que he podido obtener al pasar de los años, la sensación de pertenecer a algo, de poder ponerme en los zapatos de alguien más, de poder entender el sentimiento que nos brinda a los lectores cada escritura y la manera en la que los autores se desenvuelven en sus libros logrando así la mejor de las sensaciones, la felicidad eso es lo que mejor de las lecturas, lo mejor de mi vida.



Solo es eso.


 Nunca mires hacia atrás es lo mejor para ti, me lo repetía una y otra vez solo para tratar de convencerme de que todo estaría bien, de un momento a otro dejas de ser parte de aquel ser que tanto amabas, y de serlo todo te conviertes a ser nada.


Debo esperar un poco más o sentimientos encontrados a mi volverán, unos días nada más, porque no entiendes que para mí no es fácil aceptar la realidad... porque ya no es tu realidad así que tampoco la mía será. ¿Repetir la historia? No estamos en un cuento, ni en una novela todo paso una vez y solo una vez fue.


Desagradables días he tenido que pasar no lo niego esta vez, cobarde ya no seré, momentos de ira en mis noches pasé mi almohada y mi cama solo de testigos tendré ahora solo abrazo a la tristeza.


Tres de la mañana y yo envuelta entre sabanas con una mano sostengo nuestra foto y con la otra seco mis lágrimas mientras repito "Nunca mires hacia atrás es lo mejor para ti" tratando de ser fuerte mientras mi mente se quiebra en tu ausencia que duele.


¿Duele? sí, me duele como si perforaran mi alma con un trozo de hierro que hiele en mi pecho como acero caliente.


Pasaron los días, las semanas y los meses, y estoy aquí parada frente a mi realidad, que ya no es tu realidad y tu ausencia ya no mata como daga que clava mi corazón haciéndole morir lentamente de amor, con eso mi pasado ha quedado olvidado y la historia no fue repetida dos veces.


Existencias


Hemos llegado a tal punto en el cual ni siquiera nos toleramos el uno al otro, mi cabeza está llena de nudos, mil pensamientos a la vez se enredan y ya no sé qué pensar. He cometido miles de errores y una que otra derrota he tenido en la vida y siempre me pregunto si me he repuesto de ellas, pero cada día que pasa me convenzo más que no. 

¡Quiero morirme! eso fue lo que grite hace diez minutos, pero ¿La muerte sería la mejor solución? No lo creo, la muerte es mi mayor temor, ni siquiera me gusta pensar en ella, y cuando lo hago se me corta la respiración y siento que mi corazón es apuñalado por mil agujas a la vez, así que no pienso darle mi vida a ella como un simple regalo tal vez de navidad. Me siento frustrada y poco aturdida, todos los días de mi vida me pregunto ¿Porque estoy aquí? hasta el día de hoy no he encontrado la respuesta, tal vez algún día lo haga. 

No es una pregunta, son varias las que se cruzan por mi mente día a día  ¿y si no existiera? Esa es la pregunta más frecuente que se pasa por mi cabeza, tal vez encontré la respuesta por el momento no sé si sea correcta o incorrecta, pero pienso que el mundo estaría bien sin mí, solamente soy una chica más atrapada en los suburbios tratando de encontrar su propio yo, su alma y su propia paz interior que tal vez están perdidas en algún universo paralelo. 

Hoy no fue un buen día, he olvidado tomar mis pastillas para la depresión que afronto en estos últimos meses, tal vez las necesito más de lo que pensé, mañana será otro día solo necesito mis pastillas color fucsia para la falsa felicidad y en la mesa de noche un vaso lleno de agua.

El Éxtasis.


Su voz y su aroma eran mi droga favorita, como la sensación que me producía el éxtasis todos los sábados en la noche. Esos viajes eran los favoritos de mi existencia, el cosquilleo que recorría mi cuerpo segundo a segundo empezando desde la cabeza hasta llegar a la punta del dedo pequeño de mi pie, la manera en la que mi cabeza giraba 360° grados minuto a minuto, las ondas que se producían en mis ojos por las luces de colores del salón sintiendo mi cabeza hormiguear esa misma sensación me la producía sus besos, su aroma, su voz, su piel y en general Él.

Cuando se marchó ni siquiera el éxtasis logro llenar el vacío que había dejado, por el contrario mi adicción aumento cada día más, no niego que cuando se marchó dejo secuelas permanentes en mí, pero ¿fue el quien las dejo? o ¿fui yo quien lo permitió? si, relativamente yo deje las dejara allí, fui yo quien lo permitió, permití que me Jodiera, fui yo quien maté mis sueños, mis alegrías, mis esperanzas.... fui yo.

Desde aquel día mi puerta siempre está abierta, en la mesa un vaso de alcohol y un cigarrillo al lado junto al encendedor, un par de éxtasis y yo. Mi vida se está consumiendo entre drogas, fiestas y alcohol pero quien decidió esa vida... fui yo.

NickyD.