viernes, 19 de abril de 2013

Existencias


Hemos llegado a tal punto en el cual ni siquiera nos toleramos el uno al otro, mi cabeza está llena de nudos, mil pensamientos a la vez se enredan y ya no sé qué pensar. He cometido miles de errores y una que otra derrota he tenido en la vida y siempre me pregunto si me he repuesto de ellas, pero cada día que pasa me convenzo más que no. 

¡Quiero morirme! eso fue lo que grite hace diez minutos, pero ¿La muerte sería la mejor solución? No lo creo, la muerte es mi mayor temor, ni siquiera me gusta pensar en ella, y cuando lo hago se me corta la respiración y siento que mi corazón es apuñalado por mil agujas a la vez, así que no pienso darle mi vida a ella como un simple regalo tal vez de navidad. Me siento frustrada y poco aturdida, todos los días de mi vida me pregunto ¿Porque estoy aquí? hasta el día de hoy no he encontrado la respuesta, tal vez algún día lo haga. 

No es una pregunta, son varias las que se cruzan por mi mente día a día  ¿y si no existiera? Esa es la pregunta más frecuente que se pasa por mi cabeza, tal vez encontré la respuesta por el momento no sé si sea correcta o incorrecta, pero pienso que el mundo estaría bien sin mí, solamente soy una chica más atrapada en los suburbios tratando de encontrar su propio yo, su alma y su propia paz interior que tal vez están perdidas en algún universo paralelo. 

Hoy no fue un buen día, he olvidado tomar mis pastillas para la depresión que afronto en estos últimos meses, tal vez las necesito más de lo que pensé, mañana será otro día solo necesito mis pastillas color fucsia para la falsa felicidad y en la mesa de noche un vaso lleno de agua.

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